HOLA!
Ya se acerca el momento del parto y a las primerizas nos abundan las dudas.
Hoy me ha llegado a mi correo un artículo interesantísimo sobre la lactancia. Os recomiendo leerlo.
UN BESAZO CORAZONES!!!
A lo largo del embarazo, el pecho va modificando su apariencia y
aumentando de tamaño para prepararse para la lactancia. Para
facilitarla, lo ideal es amamantar al bebé cuanto antes.
El calostro
La principal responsable de los cambios que se producen es la
prolactina, hormona productora de la
leche materna, aunque esta no aparece porque la
progesterona (hormona del embarazo) bloquea la producción hasta el momento del
parto. A partir del sexto mes de gestación, los senos comienzan a producir
calostro, un líquido seroso y amarillo,
rico en sustancias inmunológicas, leucocitos, proteínas, grasas y carbohidratos. En definitiva, el alimento perfecto para el
recién nacido.
Algunas embarazadas pueden apreciarlo porque deja una mancha amarilla
en el sostén, pero otras no ven nada (sobre todo si esperan su primer
hijo), aunque si se dan un suave masaje bajo la ducha es posible que
salgan unas pequeñas gotas espesas.
Las hormonas de la leche materna
Dos hormonas son responsables de la secreción láctea: la
oxitocina (llamada hormona del amor), fundamental también durante el parto, y la
prolactina, que empieza a actuar una vez que se
expulsa la placenta. La prolactina necesita unas
72 horas
para estar a pleno rendimiento. Será entonces cuando se produzca la
subida de la leche, siempre que el pecho se haya ofrecido con
regularidad, porque aunque el mecanismo hormonal funciona por sí solo,
no es suficiente si no va acompañado de una
buena estimulación.
Las hormonas que producen la leche se liberan básicamente con la succión, pero a veces basta la proximidad del
bebé para que el proceso se ponga en marcha. Muchas madres relatan que con solo oír
el llanto de su hijo, su leche fluye al exterior.
Con el bebé cerca todo es más fácil
Los Hospitales Amigos de los Niños (IHAN) recomiendan el contacto
piel con piel nada más nacer y una toma temprana, en el mismo paritorio. Y si no es posible, cuanto antes.
Si la
madre o el bebé se encuentran separados por razones
médicas o el chiquitín no puede mamar porque es prematuro o está
enfermo, conviene iniciar la
extracción de calostro, a mano, en las seis horas que siguen al parto y darle este rico alimento con una
jeringuilla, nunca en biberón.
La extracción temprana y regular suele
adelantar la subida de la leche
y asegurar su producción a largo plazo. En el caso de que el recién
nacido no se agarre bien y no consiga estimular la salida de la leche,
conviene consultar con un grupo o un consultor profesional de
lactancia,
para que vea si se debe a una mala postura (lo más habitual) o a un
problema en el pequeño (frenillo) que dificulta la succión.
La subida, leve o muy brusca
Algunas mujeres no notan nada cuando les sube la leche, apenas un leve goteo. Pero a otras se les pone el
pecho duro, caliente, incluso tienen décimas. No hay que alarmarse.
Los pechos se congestionan por el aumento repentino de leche, linfa y aporte de sangre. Si es muy molesto, el médico puede
recetar un antiinflamatorio y aconsejar aplicar frío. La madre puede darse
masajes suaves, nunca dolorosos (es contraproducente hacerlo con fuerza si los senos están duros).
Es habitual que tras la subida haya unos días de
producción excesiva. El pecho necesita tiempo para regular su fabricación a la demanda del bebé. En unos
15 días, la lactancia quedará bien instaurada y todo será más fácil.
A demanda y a menudo
Mientras el recién nacido se alimenta de calostro, necesita
tomas muy frecuentes,
ya que este líquido es rico en calorías, pero muy escaso. Por eso, en
los primeros días de vida hay que ponerle al pecho más veces de lo que
pueda pedir para que no pierda mucho peso. Los recién nacidos se agotan
enseguida, no están más de 10-15 minutos al pecho y se duermen. Conviene
ofrecerles
cada dos-tres horas o hacer al menos 12 tomas diarias. Por ejemplo, si pide cada hora se le puede dejar que duerma cuatro seguidas por la noche.
Cuando ya ha subido la
leche materna, se le puede dejar
dormir cinco horas (si ha mamado
ocho veces
por el día), y a partir del mes, lo que necesite si la lactancia ya
está establecida (ha hecho sus ocho tomas, pis y caca, y aumenta bien de
peso).
¿Cuánto debe durar la toma?
La duración de la toma la marca el bebé. Lo normal es que
no esté mamando la media hora
o más que suele permanecer al pecho y que pase parte de ella
chupeteando. Mamá sospechará que ha terminado si hace pausas muy largas y
se
duerme. Entonces, puede dejarle descansar y ofrecerle el otro pecho la próxima vez.
Con el calostro es importante
alternar los dos pechos para
estimularlos. Si ya hay leche abundante, es mejor dar un pecho por toma
para vaciarlo por completo y ofrecerle el otro en la siguiente toma. Y
si estas fueran muy espaciadas, como el pecho no aguanta más de cuatro
horas con una subida, puede vaciarse a mano o con
sacaleches y
congelar la leche para cuando se necesite. Si la producción de leche no
es muy grande, mejor ofrecerle ambos pechos en cada toma.
Lo importante es empezar cuanto antes
La forma de dar a luz no altera la subida, lo importante es la práctica de la lactancia. Lo más importante es poner al
recién nacido al pecho cuanto antes. Por eso, en caso de
cesárea,
la IHAN recomienda amamantarle en el mismo quirófano. Después, la madre
puede descansar y antes de que pasen seis horas volver a darle el pecho
o extraerse el calostro a mano si no puede estar con él.
Tras un parto múltiple, normalmente hay calostro para los dos
hermanos, pero en algunos hospitales les dan un suplemento los primeros
días. En estos casos, la IHAN aconseja ofrecerles la leche de fórmula
(solo si es necesario) con una jeringuilla, nunca en biberón, ya que si
un recién nacido únicamente conoce el biberón, luego no se enganchará a
la teta o succionará mal. Aunque suele haber suficiente calostro,
amamantarles solo con esta primera leche dependerá mucho de la madre, ya que los primeros días los pequeños están constantemente al pecho, puesto que son dos y hay poco calostro. Pero si se quiere, puede.